12:22 am. El día nublado. Como siempre me ha gustado. El rechinante golpeteo de la ventana me despertó. Anoche, mi cabeza no paraba de dar vueltas. Todas esas ideas desagradables y a la vez dulces, sobre aquel último día en que te vi, no me dejaron dormir. Pensé: Qué masoquista.
Pero en fin, hoy es lunes, un lunes en vacaciones. No sé qué ni cómo le voy a hacer, pero de alguna u otra forma lograré estar radiante. Haré algo que me deje lo suficientemente ocupada para no pensar en el triste y nostálgico recuerdo tuyo.
Aún recuerdo las vacaciones pasadas. Fue invierno. Tu fría decisión de abandonarme no me pareció. El descanso que creíste que me ayudaría no hizo más que apartarme de ti. Y al final, sin esperarlo, me olvidé de esa necesidad que tanto me agobiaba: Tú.
Ya que encerrada sólo me acordaba de ti, decidí salir a tomar aire.
Después de unas horas de caminar, no sé cómo sucedió pero ya no parecía estar consciente del rumbo que llevaba. Mis pies mecánicos. Mis ojos perdidos. Debió haber sido mi instinto el que trató que se me pasara el día. De pronto, un ardor atacó a mi estómago. Recordé que hoy no había desayunado. Se me fue junto con todo lo que tenía que olvidar para… Bueno, ya sabes. Para no extrañarte tanto [mon enfant]. Saqué unas gomitas de mi bolso, dulces como tus besos. No me llenaron, sí, igual que tus besos. Ardor. El dulce mata.
Aún conservaba un poco de juicio y una moneda en mi bolsillo. Tomé el autobús. Creo que me quedé dormida. El ardor me despertó. Por suerte mi casa se encontraba a unas calles de la terminal de la ruta. Caminé. Noté que había estrellas por doquier y la luna, tan cerca de mí, me miraba. La noche había caído.
Llegué a mi casa y no había nadie. Qué raro. Abrí el frigorífico. Pastel, agua, papas congeladas, Caribe. Saqué la Caribe y tomé la guitarra para matar el tiempo. Hacía calor. Abrí las ventanas. Ardor. Decidí subir a la azotea, al fin y al cabo no había nadie que me detuviera [mi madre en especial, ya me imagino el tremendo susto]. Bebí.
El día estaba por acabar y el intento por olvidarme de dolores sentimentales iba progresando. Ardor. Ése dolor no. Me encogí, no podía más. Ardor. Calor. Empecé a tambalear un poco y caí. Todo daba vueltas. Ardor. Tu maldita figura en el cielo. Ardor. Estas vacaciones no luchaba por tu abandono, luchaba por no sentir ese despreciable remordimiento. Te dejé. Ardor. Tú ganaste.
Ardor. Ardor. Ardor. Calor. Aire. Aire. Tubo. Jala. Jala. Me estoy adormeciendo. Inyecten. Ardor. Limpien el abdomen. Bisturí. Pinzas. Ardor. Calor. No responde. Preparen. Despejen. ¡Ardor! ¡Ardor! ¡Ardor!...
Desperté.
-¿Desde cuándo mi cuarto es blanco?
Hace frío. Está nublado. Y ese maldito sonido. Ah… Ya recordé. Anoche dejé la ventaba abierta. Por suerte, hoy es lunes, lunes en vacaciones. No tendré por qué levantarme.

4 comentarios:
fou joli!!
[aunque reitero mi idea de que debes ser más especifica... o poner un dedicatoria al inicio, jijiji]
stral <---- astral??
damn! creí que ya no había mas musica... iluso yo... siempre me espanto cuando la página carga y tengo los audífonos a todo volumen.
Ya quitala
No hay dedicatorias, querido.
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Existe este botón: || [Pause]
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arefull <---- careful(l)?
Si en verdad piensas que los escritores no se proyectan (que no existen dedicatorias) entonces desde cuando yo viviría en un mundo de ilusión y dejaría de existir.
Pd. los poetas no son solamente los que escriben frases u oraciones sino los que saben proyectar su alma en una hoja.
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