Thinking...

No recuerdo el amor sino el deseo.

¿Qué diablos hago?

[...]

"Tú, sin hablar, me miras y te aprietas a mí y haces tu llanto sin lágrimas, sin ojos, sin espanto.Y yo vuelvo a fumar, mientras las cosas se ponen a escuchar lo que no hablamos."

"Si todo pereciera y él se salvara, yo podría seguir existiendo; y si todo lo demás permaneciera y él fuera aniquilado, el universo entero se convertiría en un desconocido totalmente extraño para mi."

"No... porque no sentimos lo mismo que ayer"

"Todo aquello que se oculta acaba convirtiéndose en olvido. En alto olvido."

"Voy a guardar intacto el recuerdo de este instante porque todo lo que existe ahora mismo nunca volverá a ser igual."

"Todos somos hipócritas, no podemos vernos ni juzgarnos como vemos y juzgamos a los demás"

“Si me preguntaran ¿qué es lo primero que haría Jesús en una segunda venida a la Tierra?. Respondería que mandar a quemar todas las biblias. Los textos divinos son el origen de todas las guerras religiosas”.

Stalkers

Tu nombre

Si estás leyendo esto Pachucho... [ya lo sé, ya lo sé] por favor, son vacaciones!! me quiero dar un descanso y hasta nuevo aviso pondré algo propio.

En fin, esta entrada se la quiero dedicar a mi buen amigo Esteban que me mandó el poema. Sinceramente, es un deseo arrancado de amor y locura.

Me encanta! Y para quien no lo conosca es de Jaime Sabines.


Trato de escribir en la oscuridad tu nombre.
Trato de escribir que te amo.
Trato de decir a oscuras todo esto.
No quiero que nadie se entere,
que nadie me mire a las tres de la mañana
paseando de un lado a otro de la estancia,
loco, lleno de ti, enamorado.
Iluminado, ciego, lleno de ti, derramándote.
Digo tu nombre con todo el silencio de la noche,
lo grita mi corazón amordazado.
Repito tu nombre, vuelvo a decirlo,
lo digo incansablemente,
y estoy seguro que habrá de amanecer.

El destrazadero


insisto en hacer el amor,
y resulta que se dice sexo;
luego digo tomar,
y es chupar.
después de chupar,
todos quieren coger;
y cuando yo quiero,
prefieren chupar y bailar.
al final, si quiero coger,
prefieren hacer el amor.

Gabriela Puente

Folle. Bien sûr.

12:22 am. El día nublado. Como siempre me ha gustado. El rechinante golpeteo de la ventana me despertó. Anoche, mi cabeza no paraba de dar vueltas. Todas esas ideas desagradables y a la vez dulces, sobre aquel último día en que te vi, no me dejaron dormir. Pensé: Qué masoquista.

Pero en fin, hoy es lunes, un lunes en vacaciones. No sé qué ni cómo le voy a hacer, pero de alguna u otra forma lograré estar radiante. Haré algo que me deje lo suficientemente ocupada para no pensar en el triste y nostálgico recuerdo tuyo.

Aún recuerdo las vacaciones pasadas. Fue invierno. Tu fría decisión de abandonarme no me pareció. El descanso que creíste que me ayudaría no hizo más que apartarme de ti. Y al final, sin esperarlo, me olvidé de esa necesidad que tanto me agobiaba: Tú.

Ya que encerrada sólo me acordaba de ti, decidí salir a tomar aire.

Después de unas horas de caminar, no sé cómo sucedió pero ya no parecía estar consciente del rumbo que llevaba. Mis pies mecánicos. Mis ojos perdidos. Debió haber sido mi instinto el que trató que se me pasara el día. De pronto, un ardor atacó a mi estómago. Recordé que hoy no había desayunado. Se me fue junto con todo lo que tenía que olvidar para… Bueno, ya sabes. Para no extrañarte tanto [mon enfant]. Saqué unas gomitas de mi bolso, dulces como tus besos. No me llenaron, sí, igual que tus besos. Ardor. El dulce mata.

Aún conservaba un poco de juicio y una moneda en mi bolsillo. Tomé el autobús. Creo que me quedé dormida. El ardor me despertó. Por suerte mi casa se encontraba a unas calles de la terminal de la ruta. Caminé. Noté que había estrellas por doquier y la luna, tan cerca de mí, me miraba. La noche había caído.

Llegué a mi casa y no había nadie. Qué raro. Abrí el frigorífico. Pastel, agua, papas congeladas, Caribe. Saqué la Caribe y tomé la guitarra para matar el tiempo. Hacía calor. Abrí las ventanas. Ardor. Decidí subir a la azotea, al fin y al cabo no había nadie que me detuviera [mi madre en especial, ya me imagino el tremendo susto]. Bebí.

El día estaba por acabar y el intento por olvidarme de dolores sentimentales iba progresando. Ardor. Ése dolor no. Me encogí, no podía más. Ardor. Calor. Empecé a tambalear un poco y caí. Todo daba vueltas. Ardor. Tu maldita figura en el cielo. Ardor. Estas vacaciones no luchaba por tu abandono, luchaba por no sentir ese despreciable remordimiento. Te dejé. Ardor. Tú ganaste.

Ardor. Ardor. Ardor. Calor. Aire. Aire. Tubo. Jala. Jala. Me estoy adormeciendo. Inyecten. Ardor. Limpien el abdomen. Bisturí. Pinzas. Ardor. Calor. No responde. Preparen. Despejen. ¡Ardor! ¡Ardor! ¡Ardor!...

Desperté.

-¿Desde cuándo mi cuarto es blanco?

Hace frío. Está nublado. Y ese maldito sonido. Ah… Ya recordé. Anoche dejé la ventaba abierta. Por suerte, hoy es lunes, lunes en vacaciones. No tendré por qué levantarme.